viernes, 7 de octubre de 2011

Tu beso.

En tus labios fulgura un beso mío,
que sin darte, con fuego está clavado,
derramando su indómito cuidado,
con pasión sin igual y loco brío.

Tiembla ardiente ese roce y prueba frío,
a la par que galopa desbocado,
en tu seno su aliento inesperado,
con la fuerza glacial que lleva el río.

Una gema que explota y que se vierte,
en romboide de luz sobre la roca,
como magma telúrico que advierte,

el ardiente estallido que sofoca,
pues quisiera mi beso ver su muerte,
en el tacto escarlata de tu boca.

Alberto Madariaga
(2011)
a Nadia.

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