Yo soy desde estas barrancas de horas,
un oleaje de tus huellas,
de tus últimos suspiros yertos
que llegan en los espasmos del ambiente.
Desde tus ojos ansiosos,
desde el olivo color de los luceros,
hasta esta fosa inerte de mis quietos hombros,
aquí,
aquí yo soy una extensión de tu silencio ansioso.
Todo lo promete la larga espera,
ese naranjo de luciernagas anchas y ambarinas,
que me llegan en las tardes solas,
que trepan a mis ojos,
que se me cuelan mansamente en el crespón del alma
y luego se van escondiendo en la esperanza alegre.
Sí, aquí,
justamente en este lado del charco,
que es tan corto y tan extenso,
tan sublime y tan amargo,
tanto delirio hambriento,
que aquí,
yo me convierto,
en el amor,
en el delirio
y en la sombra de todo.
Alberto Madariaga
(2011)
a Nadia
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