No se cita por suerte de mi lado,
matemático ingenio sin clausura,
tan fugaz como beoda levadura
y de raro abolengo mutilado.
Si he de verme del Oro separado,
se separe total mi conjetura,
a manera de cinta que procura,
su naufragio final, pero sesgado.
¡Ah de máscaras huecas y rapaces!
Maquillajes de clara pesadumbre,
siendo clones de ingenios más mordaces.
Tiene el Tigre, por cierto, como cumbre,
flamas propias y puras, no fugaces
resplandores que imitan a la lumbre.
Alberto
Madariaga
(2011)
El soneto como una muestra infinita del siglo de oro.
ResponderEliminarMe gusto el tuyo.
Con respecto al mío: trato de adoptar una forma contemporánea, sin desquicios del pasado, ya que, sin lugar a duda, no es lo mío, aunque trato de escribir, a veces, siguiendo completamente el canon del soneto antiguo, para participar en cuestiones poéticas y demás.
El 16 de febrero del presente año, gane una mención honorifica a nivel nacional, gracias a dos de mis sonetos.
Fructíferos saludos.