Es ya muy tarde y torna el alma
a los bullicios exteriores de la rama y el jacinto...
Como se van perdiendo ya las nubes.
Desde la torre un mirlo,
se enlaza a los luceros
y yo me quedo al lado,
de la fiesta de auroras y de cometas
con esta soledad como testigo.
Parto desde el silencio ignoto.
Gotas que no terminan nuncan,
alambres de suspiros
se me derrumban lejos
y el corazón se torna hosco
sin oquedad alguna
cuando es el alma ansiosa quien llama a la ventana.
Verde que no termina,
azul que se estremece.
Ese Ying Yang de alondras y de huracanes
de mordidas sordas,
de escaramuzas que se enloquecen todas
al último alubión de una taza de lluvia por la noche.
Ya no recuerdo el día,
en que bebí la copa del delirio.
Hoy que no se cura el alma,
como me envidio viéndome al espejo,
lejano,
desterrado,
y vivo entre la noche.
Alberto
Madariaga
(2011)
de "Bajo el Dosel"
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