miércoles, 14 de diciembre de 2011

Recuerdo...

Ya no me acuerdo tanto
de como comenzara nuestra historia
y siento en la memoria
un singular color en brasa viva.
¿Acaso fue tu encanto?
¿Tu forma imperativa?
No lo recuerdo amor, pero es tan cierto,
que voy por las aceras pronunciando,
el eco ultramarino de tu puerto,
el "cómo" "dónde" y "cuándo"
que nace en el instante de acordarme
que mueres por mirarme
y yo por estrecharte entre mis brazos.
Ya fuese que encontrarme,
hiciera en ti los lazos,
ya fuese que saber de tu existencia
hiciera en mí la llama y la vehemencia,
lo cierto es que nació por los arrojos,
un beso que se inserta en tu dulzura
y un grito que penetra hasta mis ojos.
Ya no recuerdo tanto,
si fue porque llovía,
no logro descifrar amada mía,
si el brillo de amaranto,
me dio como empujones para verte...
Lo cierto corazón es que te sigo,
lo cierto corazón es que en tu abrigo
mi fe se rinde entera
y busco en tu perfume noche y trigo
y en tu candor la hoguera
y ya en tus manos flores y deilicias.
Ya no recuerdo el alba en la ribera,
y sin intento nuevo
de que el recuerdo esboce por mi frente,
tan sólo te diré, que desde entonces,
no hay fuerza que me rinda en un torrente
ni fuego que me queme sin simiente,
como este instante mismo,
en que me asalta el vivo cataclismo,
de repetir el tramo,
que con los pies recorro vida mía,
para poner -en delicada umbría-
el fuego en que te busco y que te amo.

                        Alberto Madariaga
                                (2011)
                              a Nadia
                                de "Luz de Trementina"

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