A medida que cuaja mi locura,
en la nieve callada del lucero,
surge parco concierto que no espero
y tunante campana de cordura.
Repentino tifón sin partitura,
llueve luces y flores en mi estero,
a la vez que se gesta ya severo,
este sobrio temor sin atadura.
Algo escondes mujer, en la guirnalda
que mis ojos no ven. Tal vez han sido
un misterio esmaltado en una roca,
mas presiento un rumor, que, sin sentido,
abre puerta escarlata por mi boca
y en mi sien deposita una esmeralda.
Alberto
Madariaga
(2011)
a Nadia
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