Apenas y me acuerdo de la hondura,
apenas y me acuerdo del zafiro,
que pudo despertar de mi suspiro,
la lira predispuesta en calentura.
Y sin embargo es cierto y en la albura,
comienzo a tramontar en blanco giro;
no suelo recordar ese respiro,
mas queda una constancia que perdura.
Parece que despierto todavía
y miro con la gracia de ese día,
las cosas que levantan hoy mi canto.
Me esperan más veredas, mientras tanto,
contemplo nuevamente la sandía
y pongo en sus sabores amaranto.
Alberto Madariaga
12 de Febrero de 2012.
con motivo de mi decimocuarto aniversario poético.
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