Y te miro correr donde he pasado,
con vestidos de viento hasta el tobillo
y en la voz murmurando el estribillo,
de mi nombre sujeto a tu cuidado.
Te deslizas en mí... Te siento al lado
de mi cama y mi sed, de mi nudillo
conmoviendo las sombras con tu brillo,
de cercano universo enajenado.
Es que tanto te miro, digo y siento,
que parezco volver al nacimiento,
de un embrujo distante a nuevas eras.
Se derrite tu huella en las aceras
y te vuelvo a formar en el momento;
sólo sé que te amo y que me esperas.
Alberto Madariaga
(2012)
a Nadia
Espléndido soneto mi estimado Alberto, gracias por compartirlo.
ResponderEliminarSigo pendiente de tus letras,
Saludos y buena vibra