sábado, 7 de enero de 2012

¿Cuándo?

Con la tarde que muere enarbolada,
en rumores de mirto y agonía,
me pregunto sin tregua vida mía,
el instante febril de tu llegada.

¿Cuándo voy a tenerte aprisionada
en mis brazos que añoran tu alegría?
¿Cuándo pues, dulce amor, tu epifanía
ha de ser en mis ojos devorada?

Que mis labios no secan manantiales
a tus besos de flecha. Que mis manos
te persiguen en diáfanos cristales

y taladran los rumbos de locura,
esos rumbos inciertos y lejanos,
donde vive el crisol de tu dulzura.

Alberto Madariaga
(2011)
a Nadia.

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