martes, 28 de junio de 2011

Lontananza.

Quiero que sangre la distancia...
Le haré dos cortes.
Por la cabellera de sus largos rumbos,
donde las puertas son medidas sin sosiego
y es que yo,
no tengo ni suspiro arrepentido,
ni calma, ni voz,
porque esta distancia condenada,
se burla de mi acento por las noches.
El segundo corte,
deberá desangrar su oscura linfa...
Es muy posible que se muera,
y qué me importa...
Mis brazos no la quieren ver más,
aunque mis labios imploran su lánguida bebida
para -tal vez- hacer que la alborada se convierta
en un rosario ardiente,
en un deliberado cataclismo de versos encendidos,
de candilejas mudas
y de la eterna protesta de nombrar tus formas,
tus dejos,
y la imponente esfinge de tu nombre.
¿Qué haré cuándo se muera la distancia?
¿Cómo le haré los funerales a esta burbuja de nervios?
No lo sé.
Y es que quererte así, desde lo lejos,
desde donde el sol es un punto
y el aire una cisterna,
mi corazón ahonda en sus mazmorras,
la sed inconforme, incontenible,
de que me des un beso,
para sentir que la noche no se acaba todavía.

Alberto Madariaga
(2011)
"Bajo el Dosel"

2 comentarios:

  1. Para escribir en versos libres no lo haces nada mal, Madariaga" ^^. saludos del caminante..

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  2. Muy bien titulado. Me gusto mucho esta parte, "desde donde el sol es un punto
    y el aire una cisterna."

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