Por la garganta me sube,un río de sangre fresco,de la herida que atraviesa,de parte a parte mi cuerpo...(Rafael de León)
De somnolencias lejanas,
de iridiscencias en vilo,
el corazón teje sombra
y engendra luz en suspiro,
por el embrujo sereno,
de flores y de rocío,
que entre tus brazos asoma,
para alumbrar mi delirio.
Mi boca cincela el beso,
mis manos el desvarío,
que puedan tus vivas manos,
brindarme con su retiro
y en el silencio dibujo,
el eco del timbre vivo,
nacido de tu garganta
y perviviente en mi oído.
¡Ay sangre del alma mía,
ay cántaro en mi desvío!
Pensando en la esencia tuya,
es una mar mi sentido.
En mi suspiro retengo,
los timbres de los cintilos
y a solas los voy prendiendo,
con cada tenue suspiro,
que nace cuando me asalta
tu claro recuerdo ardido.
¡Ay sangre del alma mía,
ay cántaro en mi desvío!
Pensando en la esencia tuya
es una mar mi sentido.
Tramonto las calles solas,
los parques sin ti sombríos,
los campos iridiscentes
y los balcones dormidos,
y pienso en tu mano viva,
en tu cabello y tu abrigo,
en el dosel de tus ojos,
y con tu beso en el mío,
y todo se va luciendo
y todo se ve florido,
ante la imagen serena,
de tu calor y respiro.
No sé que noche serena,
podré tener el desvío,
de adormecerme en tu pecho,
de reposar en tu ombligo
y de saber en tus brazos,
la flor del calmo retiro.
¡Ay sangre del alma mía,
ay cántaro en mi desvío!
Pensando en la esencia tuya,
es una mar mi sentido.
Alberto Madariaga
(2011)
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