viernes, 10 de junio de 2011

Cuando vengo hasta ti.

Hay tanto cuando vengo hasta tus brazos...
Hay tanto. Hay lumbre, hay espasmos de luna
que bajan por mis dedos
y las cascadas de tus labios
y mis palabras son campanas que vuelan libremente
para que tú las oigas en la noche.
Hay tanto cuando vengo hasta tu acento.
No soy la sangre,
ni la hoguera
ni el tiempo desbocado por tu pelo.
Yo soy el que te habla,
el que rompe los pilares de la nieve
para llevar las ánforas lejanas
a tus esquivos ojos.
Escúchame esta noche.
Escúchame ahora que te amo dueña mía,
ahora que no soy sino un remanso
emanado de las frondas de tu cuerpo.
Hay tanto cuando vengo hasta tus brazos.
Descubro que te amo en las mañanas
y miro, que te siento en un suspiro.

Alberto Madariaga
(2011)
de "Bajo el Dosel"



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