Quisiera adormecer sobre la espina
y el llanto marchitar sin más marea,
ser hueso sumergido entre la brea
y viento en la caverna cristalina.
Que vaya mi latido do ilumina,
la verde sensación que la recrea,
saltar, estornudar sin que me vea
el alma entre su asomo de neblina.
Que el viento en esta tarde arrebatara,
mi espíritu rendido en agasajo,
sin máscara, sin sol, sin alarido.
Y tramontar allá donde la cara,
transmuta desde el cielo y más abajo,
donde es eterno el sueño y no el sentido.
Alberto Madariaga
(2012)
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