Vives adentro de mí
y más adentro te siento,
donde la linfa y el viento,
son clara imagen de ti.
Ya vives tan dentro, así
que no contemplo enrramada,
despierta o tal vez truncada,
no existe nube tan breve
ni brisa que nunca lleve,
la magia de tu mirada.
Un ancla de espuma y beso,
deja tu tacto en mi boca,
dulzura que es llama loca
y eternizado embeleso.
¿Cómo tramontas al hueso?
¿Dónde me das razón,
en que se vuelve legión
la luna de tu presencia?
Porque me clavas dolencia,
que sabe a mar y a canción.
Vives adentro y es cierto...
Y yo lo palpo lo toco,
aunque parezca estar loco
por ser un vivo y no un muerto.
Tú das el azul al puerto
do nacen malvas de arena,
donde es de trigo la pena
y de ciruela el soñar;
es lira mi palpitar
clavada sobre tu almena.
Y ya que vives ardiendo
encima de lo sentido,
nunca la sombra de olvido,
irá tras de mí corriendo.
A penas y estoy viviendo,
porque has entrado a la herida
y en forma de dulce vida,
floreces entre mi lecho.
¡Tú vives bajo mi pecho
y en la esperanza extendida!
Alberto Madariaga
(2012)
a Nadia
No hay comentarios:
Publicar un comentario