Quiero que llueva,
que simplemente caiga el agua de tus ojos,
como una tromba de esmeraldas
en mis desiertos mudos.
Quiero que vuelva el verde,
sobre el cuajo de la estepa,
donde se pierde el eco,
donde una esquila de palomas
es una sorda esencia, sin luz y sin color.
Por eso quiero que llueva...
Que se me caiga cada nube de tu cuerpo
en mis manos que te esperan,
quiero que tu voz sea un huracán de pétalos salvajes,
quiero que sean tus manos una tarde llena de granizo
y sean tus besos, los relámpagos de mirtos
que en mi boca estrellen.
Quiero que llueva.
Es tan lindo ver la lluvia.
Uno se siente como barquichuelo herido,
uno se encuentra en los remolinos de la noche
y es la lluvia como una luz aislada,
como un cometa herido,
que abre en dos el Cielo,
con su quejido ardiente.
Que llueva, sólo que caiga el agua...
Y que al llegar el Efebo,
y que el morir las nubes,
se el prado de tus ojos,
el despertar de mi luciente primavera.
Quiero que vuelva llover,
quiero beber la lluvia.
Alberto Madariaga
(2011)
de "Bajo el Dosel"
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