No sobrepeso amor en tu partida,
la malograda esencia del bosquejo,
porque presiento a veces que te dejo
sin completar su faz la despedida.
Algo quedó durmiendo en la guarida
terriblemente cruel de mi gracejo...
Brilla tu luz, amor, en mi reflejo
para decir palabra adolorida.
No le permito el don de la balanza,
a la secreta voz de la esperanza,
que no se duerme si no deja penas.
¿Ves las estrellas de ansiedad serenas?
Son las nostalgias de mi brava andanza,
que te rebusca en mis maltrechas venas.
Alberto
Madariaga
(2009)
de "Sombra sin filo"
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