Sólo persiste vivo el eco ausente,
que por la noche lánguida gravita,
sólo el suspiro mustia, que levita
en una flor de guarecida fuente.
Quiero pasar el astro más vehemente,
aquel que en las entrañas me palpita,
que ruge con temor, que pronto incita
a la festividad incandescente.
Sólo persiste en vilo ese sentido,
de pervivencia sorda, de rastrojos,
que estallan en volcánico alarido.
Y bajo de mi cuerpo, tus hinojos,
exhalan su final y tu gemido,
derrama su existencia entre tus ojos.
Alberto
Madariaga
(2012)
a Nadia
No hay comentarios:
Publicar un comentario